La bella Avrel y el Gran Padre
Hace mucho tiempo, las estrellas giraban alrededor de Avrel, la única ciudad cuyo origen es absolutamente desconocido, y en ella vivían seres que podían compartir sus emociones con el entorno, modificándolo a voluntad bajo la bondadosa mirada de el Gran padre, aquel que había sido el primero de ellos cuya voluntad era tan grande que pudo concebirse a si mismo. La soledad le había hecho crear a sus hijos y cada día para complacerles creaba algo nuevo y bello, como las estrellas que iluminaban el cielo de Avrel, o la misma Avrel, ocho eran sus hijos, y todos eran muy diferentes entre si.
El primero de ellos era Deas, tenia una personalidad muy fuerte, era muy correcto para sus cosas, y como aprendió de su padre siempre creaba nuevas criaturas para acompañarse, pero a diferencia de su padre, no podía darles individualidad, y todas actuaban igual sin importar la forma que les diese, su bondadoso padre decidió darle una compañía mas agradable y concibió una idea total de belleza, luz y vida, así nació la hermosa Hélam, tan bondadosa como su padre, y llena de alegría y luz, Deas rápidamente se enamoro de ella y bajo la mirada de su bondadoso padre, crearon criaturas mas llenas de vida y belleza, y la creatividad de Deas, era complementada de forma perfecta con la vitalidad y alegría de Hélam.
Las Criaturas que Deas y Hélam creaban no poseían dicha capacidad de compartir sus emociones con el entorno, pero divertían con su existir a los dos jóvenes enamorados, de forma tal que el gran padre volvía a quedarse sólo, y la tristeza creo dentro de su confusión a una nueva hija, triste y llena de oscuridad, cuyo nombre era Katae, quien como fue creada en la soledad, solo traía oscuridad, y las criaturas que creaba morían solitarias o carecían de la chispa que tenían las demás criaturas.
Deas y Hélam intentaron acercarse a ella, pero ella siempre consiguió mantenerlos lejos, y su padre al verla tan triste y sola decidió buscar a alguien para darle compañía, y así creo a Drimbach, un joven pícaro y astuto, que a diferencia de sus hermanos, no se divertía creando criaturas nuevas ni observando sus vidas, si no que su diversión era crear cosas bellas, e intentar imitar el poder de crear belleza de su padre, belleza que era regalada a katae, la que la recibía maravillada, y lentamente coincidía nuevas alegrías, desconocidas para ella.
El gran padre era nuevamente feliz, pues sus hijos estaban contentos, le encantaban las cosas que le regalaba el joven Drimbach, quien con su picardía siempre lograba mantenerle muy entretenido, así como amaba la belleza de las criaturas que creaban Hélam y Deas, y siempre intentaba acercarse a Katae, pero ella sólo permitía la compañía de Drimbach.
Pasaron los tiempos y las eras, y el gran padre estaba cansado y no deseaba que sus hijos pelearan por su sucesión, así que creó a Onkhel, un joven sabio y valiente, para que cuidara Avrel mientras el descansaba su conciencia, y le advirtió que existía un lugar de donde el había venido, que era el terrible olvido, y que quien caía ahí no podría retornar por lo que debía cuidar a sus hermanos de el olvido y de cualquier mal que estuviese cerca de ese lugar.
Diciendo esas palabras el Gran padre se sumergió en un sueño muy largo, del cual jamás escaparía, por que había una gran maldad que le había seguido y que poseía tal poder que nació desde las pesadillas del gran padre, su nombre era Ankoir, y sabía el origen del gran padre, como la ubicación del olvido, lugar donde se encontraba toda la miseria y la tristeza acumulada de todos los tiempos, pasados y futuros, el terrible Nim.
Cuando Ankoir llegó las estrellas huyeron asustadas, la depresión de Katae regresó, pues Ankoir la hizo retornar del olvido, y Drimbach ahora sólo, decidió probar sus encantos sobre Hélam, quien maravillada por su astucia y creatividad, le amo tanto como a Deas, juntándose los tres como grandes amantes mientras Katae deambulaba entre la soledad y las palabras de Ankoir, quien dijo a sus hermanos, que haría bien que fuese el quien le acompañase, y así fue.
Onkhel y Ankoir compartieron su sabiduría, conociendo Onkhel los secretos de aquel terrible olvido del que su padre le había hablado, y conociendo Ankoir los secretos de la creación, con los cuales crear criaturas nuevas, como lo hacían sus hermanos.
Por mucho tiempo lo intentó, y muchas criaturas creo y destruyó, lo que el buscaba era crear uno como él, uno de tanto poder como el que él poseía, para que el gran padre jamás pudiera despertar y así gobernar a sus ilusos hermanos a través de su creación, como lo había hecho el gran padre durante tanto tiempo.
Y aquel gran y terrible día llegó y Ankoir creó al demonio, quien pensaba como el lo hacía y era casi tan inteligente como el, a diferencia de las criaturas de sus hermanos, y contento con su terrible creación, no hizo solo uno, si no que muchos mas, pero los mantuvo escondidos, pues su plan maestro era mucho mas terrible, y luego de estar un tiempo con su hermana Katae, le mostró como Deas y Hélam eran responsables de su tristeza, así como lo era el gran padre, y que ahora ellos le habían quitado a Drimbach, por lo que solo quedaba Ankoir a su lado.
La inteligencia de Drimbach, atraía enormemente a Ankoir, y no lo iba dejar escapar, por lo que luego de ese tiempo Katae iría por el, pues ella era mucho mas manejable que él, y habiendo hecho eso, partió al salón donde el gran padre dormía, junto con muchos demonios, para dejarle en el Nim para siempre, con sueños oscuros y malignos deseos, Hechicería oscura que alejaría para siempre al gran padre y haría Avrel totalmente suyo. Y durante mucho tiempo el gran padre tenía horribles pesadillas, que se expresaban en Avrel, en formas horrendas y aberrantes, las cuales acababan con las criaturas que sus hijos habían creado.
Mientras eso sucedía Katae odiaba mas y mas, y en vez de enamorar a Drimbach, decidió destruir a Hélam, así como las pesadillas destruían sus criaturas, ella destruiría a Hélam, y su odio tomo formas horribles, y Hélam conoció el dolor.
Onkhel estaba desesperado y utilizando el conocimiento de Ankoir creo armas y guerra, para combatir a las pesadillas, ayudado de su hermano Deas luchó arduamente con las terribles pesadillas y en la lucha Deas era el mejor, pero había dejado a Hélam sola y el odio de Katae, apagaba lentamente la luz de Hélam, que con el alejarse de las estrellas, vio nacer la oscuridad de si misma, y la bella Katitz, nacida del miedo, la belleza y las sombras, le ayudó a enfrentar el odio, con cantares e ilusiones, que acrecentaban el odio y la soledad de la triste Katae.
Drimbach había descubierto el engaño de Ankoir y rápidamente le encontró, en el lecho celestial de su padre, recitándole cantos aberrantes y oscuros, junto a sus terribles demonios, pero no le detuvo, pues sabía que poseía mas poder que Ankoir y que sus palabras podrían dominarle.
Y el gran padre desapareció en su lecho de estrellas, entre los cantos oscuros de Ankoir, y en su lugar apareció el ultimo de los hijos, Bregnor, quien alimentado por el fuego de las estrellas combatió a Ankoir, dejándole muy herido, pues ya estaba debilitado con el terrible canto oscuro.
Pero no pudo acabar con todos los demonios, pues eran muchísimos y huyendo atemorizados por la luz y el fuego, fueron para Bregnor imposibles de alcanzar, no así Drimbach, quien no se movió y estaba observándole a su lado, quien le contó sobre como Ankoir hizo los demonios y se hizo amigo de él.
Entonces juntos crearon a los Hombres, para que cazaran a los demonios, a los cuales los otros dioses bendicieron menos uno, Katae había huido muy lejos cuando esto había sucedido, escondiéndose en su soledad.
Avrel ya no era cuidada por el gran padre, y sus tierras comenzaron a destruirse de forma furiosa, junto con las criaturas que en ella habitaban, por lo que los seis hermanos que aún estaban ahí, sin incluir a Ankoir dieron lo máximo de su fuerza por mantener Avrel en pie, y lograron mantenerla pero, separada en cuatro partes, en una de ella estaban escondidos los demonios, en otra estaba escondida la soledad junto con Katae, en la otra estaban los hombres y en la última estaba el lecho de el gran padre, ahora en el olvido.
Mientras esto sucedía, Ankoir huyo donde estaban los demonios y ahí reinó, y aún reina.
Los Primeros hombres, los grandes bendecidos, persiguieron a todos los demonios que quedaron en su parte de Avrel, hasta que cazaron el último, Onkhel creó a un gran y sabio Dragón, para que cuidara el lecho de su gran padre cuando regresara, y esa tierra se pobló por dragones, los hombres sin demonios que cazar, fundaron ciudades inspirándose en las historias que Katitz les contaba durante las noches, con la belleza que Hélam le contaba durante los días, aprendieron a luchar contra las amenazas y las pesadillas, con las técnicas que les enseñaba Deas, a los grandes guerreros en su Isla Nemta y de Drimbach aprendieron a utilizar su ingenio para crear cosas, Onkhel les enseño los saberes de su padre, como el clima y la agricultura, mientras Bregnor quien les había creado, solo se dedicaba a observar.
Mucho tiempo pasó y Ankoir encontró a Katae, la cual llevó a Drimbach a su reino de soledad, y le hizo volver como un ser malvado, cosas que aprendieron los hombres, cuando lucharon por egoísmo e iniciaron las guerras, por tierras, por mujeres, por mas, siempre por mas.
Cuando los hermanos se dieron cuenta de que Drimbach había hecho tal mal, le obligaron a ir hacia las tierras de Ankoir, y le desterraron, Drimbach se fue riéndose diciendo que los hombres con su inteligencia derrotarían a los dioses, y de eso nació Yrle, el mejor hombre que ha pisado la Tierra de Leyendas, fuerte, poderoso e inteligente, con el poder de Katae y la ambición de Drimbach, aquel que se pudo negar al poder de los dioses y que hizo a muchos hombres dejar de creer en ellos, e incluso pudo limitar el poder de estos.
Pero la gran guerra la ganaron los reinos del norte, con un hombre bendito por los dioses, llamado Querezar, quien quitó la vida a Yrle y le demostró al mundo que el poder de los dioses estaba vigente.
Pero eso despertó a muchos hombres que vieron en los actos de Yrle un camino hacia la libertad de los Dioses, y el comienzo de la Era del hombre.
Así como liberó el fanatismo religioso de quienes lucharan por mantener la bondad de los dioses bendiciendo y guiando el alma de los hombres.
domingo, 8 de junio de 2008
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